El II Simposio Bordeaux-Euskampus celebrado el 26 y 27 de noviembre en Donostia-San Sebastián ha servido para “consolidar cosas que habían sido iniciadas” en la anterior edición, en palabras del director del Donostia International Physics Center (DIPC), Ricardo Díez Muiño. Un evento que ha sido una “buena forma de que los investigadores de uno y otro lado se conozcan”.

De la misma opinión se muestra el director general de Tecnalia Ventures, Asier Rufino, quien pone en valor el Simposio como lugar de encuentro y puesta en común, destacando la importancia de conocer “quiénes son los agentes a ambos lados de la frontera” para “entender y compartir cuáles son las problemáticas que tenemos”, identificando las maneras de integrar en las dinámicas de uno y de otro las “oportunidades de colaboración, o la posible solución a los retos comunes a los que hacemos frente”.

La innovación abierta, sostiene Rufino, “tiene que tener una dimensión regional que lo sustente”. Las universidades geográficamente más cercanas “tienen muchísimo más vínculos”, tanto en el ámbito cultural como en el de proximidad, por la facilidad de “desarrollar vínculos más fuertes con investigadores que están más cerca, y que te puedes ver de manera regular”.

En este sentido, considera que iniciativas como el del Campus Eurorregional permite abordar retos complicados a partir de “diferentes prismas” que pueden ser complementarios entre diferentes disciplinas científicas y grupos de investigación. “En un entorno global como el que existe, los problemas no se resuelven aplicando únicamente las capacidades en el ámbito de Materiales, sino que esas capacidades vinculadas con otro tipo de capacidades incluso ni tecnológicas, sino otras sensibilidades en el ámbito más humanístico, pueden ser sumamente relevantes”, explica.

Como ejemplo, cita la biomimética, “que es básicamente entender el entorno natural y cómo los animales y las plantas evolucionan”, está “proporcionando soluciones a nivel de los materiales”, un “claro ejemplo en el que la fertilización de diferentes entornos de conocimiento puede producir resultados a complicados problemas”.

El director del DIPC, por su parte, tampoco ahorra elogios para el Campus transfronterizo, un proyecto “maravilloso y excepcional” que “enlaza perfectamente con las estrategias europeas de crear eurorregiones, y olvidarnos un poco de las fronteras, que en ciencia al final, tampoco significan mucho”.

Tanto la UPV/EHU como la Universidad de Burdeos “tienen grupos muy buenos en investigación en general”, y en física en particular, y la colaboración transfronteriza, dice, es “una idea fantástica”, y el papel que están jugando Euskampus y el IDEX es “fenomenal”.

Una alianza que impulsa la internacionalización de ambas instituciones, un aspecto que en el ámbito de investigación “no es un objetivo”, sino “un medio para conseguir hacer mejor investigación, y esto ayuda para avanzar en ese medio”.

A este respecto, cree que el Campus Eurorregional “puede aportar mucho”, pues tanto educación como en investigación “una de las grandes formas en las que se mejoran es conociendo sitios en que se hacen las cosas de forma distinta”, de modo que el proyecto permite “compartir experiencias y formas de hacer las cosas distintas”, lo que lo convierte en “muy enriquecedor”.

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